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| PLANTAS
PARA EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD |
LA
FITOTERAPIA
La
Fitoterapia es la utilización de plantas o partes
de ellas con fines terapéuticos y viene siendo utilizada
por los animales y el propio hombre desde la Prehistoria.
De hecho, la mayor parte de los fármacos actuales
están basados en los principios activos de las plantas.
Vamos pues a introducir a los lectores en este apasionante
mundo en el convencimiento de que les será realmente
útil. Y lo haremos de la mano de nuestra compañera
María José Valcárcel, licenciada en Farmacia y naturópata.
Se denomina PRINCIPIO
ACTIVO
a toda sustancia dotada de actividad farmacológica.
Los principios activos suelen ser metabolitos secundarios
de la planta, es decir, que no son fundamentales para
ella (suele tratarse de sustancias de reserva, productos
para repeler o para atraer a los insectos para la
polinización, etc.).
PLANTA
MEDICINAL
es todo vegetal provisto de principios activos con
una actividad farmacológica que puede ser aprovechada
desde el punto de vista terapéutico.
DROGA
es la parte o partes utilizadas de la planta que contienen
la mayoría de los principios activos, y/o que los
contienen en la proporción adecuada. (No debe confundirse
con las "drogas" que son objeto de narcotráfico).
Por ejemplo, la droga de la frángula es la corteza
envejecida, de la gayuba lo son las hojas, de la biznaga
los frutos, de la genciana la raíz, etc. Hay que destacar
que, en ocasiones, diferentes partes de una planta
tienen principios activos distintos por lo que tendrán
acciones farmacológicas también distintas (podemos
tener varias drogas de la misma planta).
PLANTAS
PARA EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD
Hans Seyle -quien acuñó el
término "estrés" en los años treinta- afirmó de él que
es "el factor que acelera el ritmo de envejecimiento
a través del desgaste de la vida diaria".
En realidad, el estrés consiste en la respuesta no específica
del cuerpo a cualquier demanda subjetivamente excesiva
que se le haga. Es el deterioro que se sufre como consecuencia
de las experiencias que le ocurren y que procede de la
respuesta del organismo frente a ellas y no de éstas en
sí. A los acontecimientos que provocan estrés los denominaremos
"agentes de estrés".
Los agentes de estrés son diferentes para cada persona
pero siempre son aquellos que exceden la capacidad del
individuo para afrontarlos. Cuanto menos sensible en este
aspecto sea una persona, mejor podrá responder y mantener
el control; con ello, experimentará menos estrés, cualesquiera
que sean las exigencias a las que deba enfrentarse.
Cuando una persona se enfrenta a una situación estresante
acaecen tres cosas:
* El suceso en sí.
* Su percepción del acontecimiento.
* La reacción de su organismo a esta percepción.
Aunque no es probable que el sujeto controle el suceso,
sí tiene control sobre lo que percibe. Cuando el hecho
excede su capacidad de encaje, el organismo reacciona
automáticamente y se prepara para resistir o para huir;
y es esta reacción lo que produce el daño.
El comienzo de la reacción tiene lugar cuando el sistema
nervioso simpático (sistema nervioso autónomo) se activa
por acción del hipotálamo, una pequeña parte del cerebro
que controla las emociones y los procesos inconscientes
como la temperatura corporal, la frecuencia cardiaca,
la respiración, el equilibrio de líquidos y la presión
arterial. Segrega una hormona llamada FLC (factor liberador
de corticotropina), generándose una serie de reacciones
en cadena: se activa la glándula pituitaria que a su vez
segrega ACT (adrenocortico-tropina), que induce en las
glándulas suprarrenales la secreción de cortisol y otras
hormonas, como la adrenalina y la noradrenalina. Estas
hormonas y neuropéptidos deprimen el sistema inmunológico.
El hipotálamo provoca también la liberación de endorfinas-beta
-los analgésicos naturales del organismo- para permitirnos
resistir la tensión, el dolor y el malestar físico. Su
efecto es ponernos alerta.
Las pupilas se dilatan para dejar entrar más luz y el
vello corporal se eriza para hacernos más sensibles al
tacto. La sangre fluye hacia los músculos estriados y
se retira del sistema digestivo.
Esto ocurre tanto si existe un peligro real como si no
ya que si nuestra mente cree que es real nuestro cuerpo
también.
Si verdaderamente existe un peligro, la reacción resulta
muy útil, estamos más despiertos -en estado de alerta-
pudiendo rebasar nuestros límites normales.
El problema reside en que para algunas personas ese estado
de excitación se ha convertido en normal. Se han hecho
adictas al estrés y lo necesitan en un grado cada vez
mayor para mantener la misma sensación. El estrés actúa
como una droga, pero sus inconvenientes son que eleva
la presión arterial, incrementa el ritmo cardíaco, perturba
la digestión y deprime el sistema inmunológico perjudicando
también el razonamiento ya que la sangre se retira de
los centros racionales del cerebro para acudir hacia los
músculos. Por todo ello, es evidente que el estrés crónico
es perjudicial.
Tras la reacción de estrés el cuerpo necesita tiempo para
recuperarse, para reponer el suministro de hormonas y
neurotransmisores; de lo contrario, se puede llegar al
agotamiento y las consecuencias pueden ser graves.
Dado que es prácticamente imposible evitar los sucesos
problemáticos, a lo que debemos enfrentarnos es a los
efectos del estrés que esos acontecimientos producen.
Hay quien cree que controla la situación cuando en realidad
sólo está habituándose al estrés.
Una manera de soportar el estrés a corto plazo es negar
que se padece. Otra, la adicción al trabajo, que consiste
en una fijación y preocupación por el trabajo -más que
en los resultados reales del mismo- y que permite a quien
lo sufre desoír y/o justificar las protestas del organismo.
Otras soluciones a corto plazo son la cafeína, los cigarrillos,
el alcohol, los tranquilizantes y muchos fármacos, con
o sin receta. Éstos causan otros problemas.
La ansiedad es una emoción indeseable e injustificada
cuya intensidad no es proporcional al posible peligro
que la provoca. Externamente se manifiesta mediante un
estado de hiperexcitación nerviosa.
Existen plantas medicinales capaces de aliviar la ansiedad
y el estrés aportando relajación y equilibrio al sistema
nervioso.
Como tratamiento fitoterápico para el estrés y la ansiedad
se recomiendan plantas adaptógenas -que aumentan la resistencia
al estrés-, plantas tónicas revitalizantes -que aumentan
la energía vital con que enfrentarse a las situaciones
estresantes- y plantas relajantes y equilibrantes del
sistema nervioso -que van a modular la respuesta del organismo,
haciéndola más suave-. Es recomendable seguir un tratamiento
depurativo paralelo para favorecer la eliminación de residuos
y desechos metabólicos generados durante el estrés.
PLANTAS REVITALIZANTES
Romero
(Rosmarinus officinalis):
es una excelente planta tonificante, muy conveniente en
el agotamiento por excesos intelectuales o físicos y en
la fatiga crónica, en convalecencias y en ancianos. Tiene
además propiedades antiespasmódicas y diuréticas y, localmente,
es antirreumático, antiséptico y cicatrizante. La droga
son las sumidades floridas.
Menta (Mentha piperita):
sus hojas y sumidades floridas constituyen la droga. Es
una planta muy tonificante además de digestiva y carminativa,
colerética, antiséptica y analgésica. En uso tópico alivia
las neuralgias y los dolores reumáticos.
Ajedrea (Satureja montana):
su aceite esencial -rico en timol y carvacrol- le confieren
propiedades estimulantes del sistema nervioso por lo que
estaría indicada en casos de fatiga crónica, astenia,
hipotensión y debilidad general. También es carminativa
y espasmolítica, diurética, expectorante y balsámica.
Angélica (Angelica archangelica):
es sedante y reequilibrante del sistema nervioso por su
contenido en angelicina; y a su contenido en felandreno
debe su acción antiespasmódica y estomáquica. Su acción
equilibradora del sistema nervioso es muy beneficiosa
para personas con estrés, estudiantes en época de exámenes,
convalecientes, etc.
PLANTAS ADAPTÓGENAS
Ginseng
(Panax ginseng): la raíz de Ginseng constituye
uno de los mejores adaptógenos siempre que haya sido recolectada
a partir de los 5 años, que es cuando la proporción de
principios activos es ideal. Si ha sido recolectada antes
de tiempo o se combina con excitantes como el café o el
té, provoca nerviosismo e insomnio. Tiene efectos antidepresivos
y ansiolíticos y resulta conveniente en las enfermedades
psicosomáticas y el estrés. Es inmunomodulador, antirradicalar,
hepatoprotector, anabolizante, afrodisíaco y antagonista
de algunas sustancias depresoras por sus ginsenósidos;
emenagogo por sus fitoestrógenos, hipoglucemiante, hipolipemiante
y fibrinolítico. Es rico en colina, Vitaminas B1, B2,
B12, ácido nicotínico, ácido pantoténico y biotina, oligoelementos
-como cobre, magnesio, calcio, manganeso, aluminio, sodio,
potasio y hierro- y enzimas. El tratamiento con ginseng
en mujeres en edad fértil no debe ser muy prolongado pues
es estrogénico.
Eleuterococo (Eleuterococcus senticosus):
la raíz de Eleuterococo actúa de manera similar
a la de Ginseng. Es adaptógena y estimulante inespecífico
de la actividad física e intelectual. Es también inmunomodulador,
aumentando la inmunidad humoral, antirradicalar, anticoagulante
e hipoglucemiante suave.
PLANTAS RELAJANTES Y EQUILIBRANTES
Avena
(Avena sativa): la parte utilizada (droga)
es la paja y los granos. Además de vitaminas del grupo
B, lecitinas, enzimas, minerales y diversos oligoelementos
contiene un alcaloide: la avenina, responsable de su efecto
reequilibrante del sistema nervioso. Resulta útil en casos
de depresión, agotamiento físico y mental, convalecencias,
afecciones digestivas, nerviosismo e insomnio. Conviene
mucho a los deportistas y las madres lactantes.
Espino blanco (Crataegus monogyna):
tiene efecto simpaticolítico, es decir, sedante del sistema
nervioso simpático. Resulta de gran utilidad en personas
que padecen de nerviosismo que se manifiesta por sensación
de opresión en el pecho, dificultad para respirar, taquicardia,
angustia o insomnio. Las flores y frutos del espino blanco
constituyen uno de los ansiolíticos naturales más eficaces
que se conocen. Tiene también acción carditónica y antiarrítmica
así como reguladora de la presión arterial, miorrelajante,
antiespasmódico suave y antirradicalar.
Azahar (Citrus aurantium):
las flores del naranjo se emplean como sedantes y antiespasmódicas.
El azahar da buenos resultados en casos de nerviosismo
e irritabilidad y no presenta efectos secundarios ni adicción.
Puede darse incluso a los niños como relajante. Al provocar
una suave sedación, favorece el sueño. Su acción antiespasmódica
puede ser empleada en todas aquellas dolencias debidas
a espasmos como las jaquecas por espasmo de las arterias,
los dolores de la menstruación (espasmos uterinos) o trastornos
digestivos por espasmos del tracto digestivo, sean o no
de origen nervioso.
Lúpulo(Humulus lupulus):
es sedante e inductor del sueño. Es también tónico-aperitivo
(abre el apetito y prepara al estómago para recibir alimentos
al aumentar la secreción gástrica). Está indicado en casos
de nerviosismo, insomnio y jaquecas de origen nervioso.
Nunca debe sobrepasarse la dosis indicada pues puede provocar
náuseas. El tratamiento con lúpulo no debe ser muy prolongado
ya que es estrogénico y antiandrogénico.
Melisa (Melissa officinalis):
está muy indicada en la depresión nerviosa y el estrés
ya que posee una acción ligeramente sedante y reequilibrante
del sistema nervioso. Es muy apreciada en medicina popular
siendo útil en casos de ansiedad, hiperexcitación nerviosa,
palpitaciones y dolores de cabeza de origen nervioso.
Pasiflora (Passiflora incarnata): la droga son las hojas
y las flores. Actúa como un ansiolítico suave y es una
planta muy recomendable para las personas sometidas a
estrés continuado aunque debe tenerse en cuenta que induce
al sueño.
Tilo (Tilia cordata, T. Platyphyllos):
la flor del tilo es muy efectiva en casos de inquietud,
nerviosismo, angustia e insomnio. Sus efectos pueden tardar
en manifestarse algunos días. Puede darse a los niños.
Actúa eficazmente en casos de cefaleas por espasmos arteriales.
La flor del tilo es también antiespasmódica y vasodilatadora.
Hierbaluisa (Lippia trphylla):
está especialmente indicada en diferentes tipos
de alteraciones nerviosas, sobre todo en casos de ansiedad,
donde en ocasiones funciona mejor que los tranquilizantes
sintéticos y con la ventaja de la ausencia de efectos
indeseables e interacciones.
Valeriana (Valeriana officinalis):
la raíz de valeriana produce una relajación del sistema
nervioso central y vegetativo disminuyendo la ansiedad.
Su toxicidad es muy baja y su mecanismo de acción es similar
al de los fármacos tranquilizantes mayores.
Cava-cava o Kava-kava (Kawa-kawa):
la raíz de cava-cava posee un efecto depresor del sistema
nervioso central, produce miorrelajación y es anticonvulsionante.
Es ansiolítico natural y se emplea en las alteraciones
del sistema neurovegetativo y en el tratamiento de las
convulsiones.
Amapola de California (Eschsoltzia
californica): sus alcaloides tienen una estructura
química similar a los de la adormidera, por lo que su
acción también es parecida aunque bastante más suave.
Se emplea como tranquilizante, analgésico e inductor suave
del sueño. Es muy poco tóxica por lo que puede emplearse
en niños.
Lavanda (Lavandula officinalis):
es sedante y reequilibrante del sistema nervioso central
y vegetativo. Está indicada en todos los casos de enfermedad
psicosomática, neurastenia, nerviosismo, mareos, desfallecimientos,
palpitaciones, etc., de origen nervioso.
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TISANA
DEPURATIVA-RELAJANTE-EQUILIBRANTE DEL SISTEMA
NERVIOSO
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HRaíz de Angélica
Hojas y flores de Pasiflora
Hojas de Abedul
Flores de Espino blanco
Rizoma de Diente de león
Frutos de Anís verde 10 gramos
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20 gramos
15 gramos
20
gramos
20
gramos
15 gramos
10 gramos
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Dosis:
5 gramos en 100 ml. de agua. Tomar 3 tazas al
día después de las comidas. Endulzar con miel.
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CÁPSULAS
ADAPTÓGENAS-ANTIRRADICALES
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Extracto seco de Ginkgo biloba
Extracto seco de Ginseng
Polvo de Reishi
Extracto seco de Grosellero negro
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100mg.
100mg.
150mg.
100mg.
100mg.
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Para
1 cápsula nº 100 . Tomar 4 cápsulas al día antes
de las comidas.
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María
José Valcárcel
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