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     REPORTAJES
NÚMERO 131 / OCTUBRE / 2010
   EL GERMANIO ORGÁNICO, POTENTE OXIGENADOR CELULAR


El ingeniero químico japonés Kazuhiko Asai dedicó buena parte de su vida a la investigación del germanio, elemento escaso al que en ese momento nadie concedía importancia y que hoy, gracias a su trabajo, se considera no sólo fundamental para la salud sino para el planeta. Y es que el germanio orgánico oxigena y alcaliniza el organismo, aspecto vital ya que la acidificación y la falta de oxígeno en los tejidos es el terreno en el que se manifiestan todas las patologías.

Kazuhiko Asai nació en 1908 en la región china de Manchuria -ocupada pocos años antes por los japoneses- pero sus padres se trasladarían a Tokio cuando apenas tenía 10 años siendo pues en la capital nipona donde cursaría sus estudios de Jurisprudencia. Algo que en 1934 le permitió ir en una misión comercial a Berlín y ello animarle a estudiar Metalurgia en el politécnico de Charlottenburg. Años después, en 1945, escaparía de Alemania ante la llegada de los soviéticos regresando a Japón donde junto con otros científicos fundaría el Instituto de Investigaciones del Carbón. En 1962 obtendría en la Universidad de Kyoto el doctorado en Química Metalúrgica y poco después -en 1969- fundaría el Instituto de Investigaciones del Germanio tras enterarse de su enorme potencial. Su notable trabajo haría que en 1975 se le admitiera como miembro numerario de la Academia de Ciencias de Nueva York.
Hecha esta breve introducción cabe añadir que Kazuhiko Asaiforma parte del grupo de científicos que opinan que así como hay una salud -y no diferentes formas o estados de salud- hay también una única enfermedad o, mejor dicho, una única causa que impide que un organismo viva en salud. Afirmación que, como era de esperar a pesar de tratarse de una opinión cada vez más extendida, le ha valido numerosas críticas de quienes dominan actualmente los resortes de poder en el ámbito médico y farmacéutico. Afortunadamente son cada vez más numerosos los médicos que han superado ya el "lavado de cerebro" al que se les sometió en las facultades de Medicina y de ahí que varios colaboren hoy con él en su Clínica del Germanio donde si bien los pacientes son examinados por médicos que elaboran las historias clínicas y valoran lo que les sucede luego son tratados casi exclusivamente con distintas prescripciones de germanio orgánico. Pues bien, miles de japoneses han superado sus dolencias con tal terapéutica y por eso cada vez más profesionales, conocedores de los resultados, han empezado igualmente a utilizarlo en sus países.
Y decimos tratamiento porque Kazuhiko Asai se resiste a considerar el germanio un medicamento prefiriendo referirse a él como “sustancia curativa”. Es decir, algo que restaura la salud de aquellos que están enfermos pero también protege a quienes están sanos. Sustancia eficaz en cualquier tipo de patología y que al ser inocua puede consumir cualquiera -niños y ancianos incluidos- ya que jamás se ha observado efecto secundario negativo alguno.
Ahora bien, según afirma hay dos condiciones fundamentales para que haya buenos resultados con su consumo: la primera, que el paciente tenga la convicción de que va a recuperar su salud. Lo que indica que Kazuhiko Asai es consciente de la importancia de las creencias y convicciones de los enfermos en lo que hacen y del papel que juega la mente. De ahí que propugne la necesidad de que el paciente se involucre en el tratamiento pues la salud se recupera equilibrando a la persona de forma integral y dejando luego que el propio organismo ponga en marcha el mecanismo natural de la curación. Y es evidente que para ello se necesita una mínima armonía interna y desprenderse de todos los pensamientos estresantes y conflictos traumatizantes que influyen mentalmente en la salud.
La segunda exigencia es la de mantener una dieta sana que evite la acidificación del organismo y pueda mantenerse una buena oxigenación de los tejidos; es decir, mantener el equilibrio acido-básico. Y es que para Kazuhiko Asai toda enfermedad se manifiesta cuando la dieta es inadecuada o existe excesivo estrés por lo que sólo corrigiendo ambos factores puede lograrse una curación completa.
En suma, comparte la opinión que ya expresara el premio Nobel de Fisiología Otto Warburg de que en la deficiente oxigenación de las células del organismo está el origen de todas las enfermedades, tanto físicas como mentales. Y resulta que el germanio es básicamente una sustancia que ¡potencia la oxigenación celular! Siendo bien conocido que, con las escasas excepciones de los microorganismos quimio-sintetizadores y anaeróbicos, la inmensa mayoría de los seres vivos necesitan oxígeno para subsistir; sin él sobreviene la muerte. Recordemos en ese sentido que los alveolos pulmonares ocupan extendidos unos 70 metros cuadrados y que en los 5 litros de sangre de nuestro organismo circulan más de 25 billones de glóbulos rojos lo que hace que la llegada constante de oxígeno a las células sea vital. No sólo para sobrevivir sino para cumplir con sus funciones. De hecho cuando no llega suficiente oxígeno a un grupo de células su funcionalidad mengua o se interrumpe y de ahí a su degeneración y a la aparición de la enfermedad o la muerte sólo media un paso. 

GERMANIO 

Cuando Mendeleiev diseñó la Tabla Periódica de los Elementos -hacia 1870- muchos de ellos no habían sido aún descubiertos pero ello no impidió que en la casilla nº 32 previese un elemento hasta ese momento desconocido al que daría el nombre de Ekasilicio. Un elemento que dieciséis años después -en 1886- descubriría efectivamente el químico alemán C. Winkler ya que correspondía a un metal que se ajustaba a las propiedades pronosticadas para el Ekasilicio. Solo que decidió denominarle germanio en honor a su patria: Alemania (por su antiguo nombre en latín: Germania).
En todo caso nadie se preocupó demasiado por ese nuevo y escaso metal hasta 1948, año en el que un grupo de científicos de Bell Telephone en Estados Unidos descubrió que tenía notables propiedades semiconductoras por lo que pasó a utilizarse inmediatamente en la fabricación de los transistores y diodos que abrirían la puerta a la revolución de la electrónica y los ordenadores. De hecho facilitaría el salto cuántico que permitió que la electrónica cambiase nuestra concepción del mundo, del cálculo, de las comunicaciones y, en consecuencia, de la Economía e, incluso, de la Medicina ya que la gran mayoría de los actuales instrumentos quirúrgicos y de exploración clínica se basan en la digitalización electrónica de los procesos de visualización y análisis. Lo curioso es que las características intrínsecas del germanio no se alcanzaron a comprender hasta el desarrollo de la Física y la Mecánica Cuántica que ahora también sirven para reinterpretar muchos fenómenos biológicos que hasta hace bien poco eran difíciles de entender.
Pues bien, cuando Kazuhiko Asai observó que el germanio tiene 4 electrones externos –partículas de carga negativa pues- tan alejados del núcleo que basta la presencia cercana de cualquier otro átomo para que uno de ellos se desprenda creando un “agujero positivo” -es precisamente este efecto lo que confiere al germanio sus características de semiconductor- coligió que ello podía tener aplicación biológica si el germanio también atrajese a los iones de hidrógeno (partículas dotadas de carga positiva) ya que ello produciría en el organismo un efecto deshidrogenante. Es decir, disminuiría la acidez del cuerpo (no olvidemos que la acidez se debe a una alta concentración de iones de hidrógeno libres).
Más tarde comprobaría que el germanio en realidad actúa en los dos sentidos al ser tanto donador como receptor de electrones. Y que esa propiedad permite al organismo llegar a la homeostasis al usarlo según las necesidades de cada caso para recuperar el equilibrio y, por ende, la salud. 

ANTECEDENTES 

Pero, ¿por qué se interesó tanto este ingeniero japonés por el germanio? La explicación es sencilla: al terminar la II Guerra Mundial Kazuhiko Asai trabajó durante la ocupación norteamericana de su país como traductor de documentos científicos del inglés y el alemán al japonés. Y resulta que algunos de esos documentos provenientes de Alemania y calificados de secretos se referían a las propiedades del germanio y hacían referencia a investigaciones rusas sobre el contenido de ese metal en los distintos tipos de carbón. Y dado que acababa de inaugurarse en Japón el Instituto del Carbón y éste era la fuente energética más importante en aquellos años su equipo de científicos procedió a estudiarlo.
Como se sabe, el carbón se forma por “asfixia” de restos vegetales -básicamente compuestos por carbono, hidrógeno y oxígeno- enterrados en sedimentos y transformados en carbono en condiciones de carencia total de oxígeno. Y el germanio que se encuentra en él procede pues de la transformación de restos de troncos y ramas; en especial de las zonas más internas de los mismos, de los vasos por los que suben los nutrientes que los árboles absorben del suelo. Resultaba pues evidente que el germanio estaba íntimamente ligado a la vida de las plantas y para constatarlo Kazuhiko Asai procedió a analizar una especie de bambú -las plantas de bambú son los vegetales con mayor velocidad de crecimiento del planeta- y vio que su contenido en germanio es el doble o triple del que contiene el carbón. Estudios posteriores demostrarían que el germanio se encuentra presente en todas las plantas; hasta en algas unicelulares como la Chlorella.
Algo después, al publicarse en 1972 los experimentos del efecto honda –que demostraron que un semiconductor colocado en agua bajo el efecto de la luz solar comienza a actuar como un fotosintetizador y produce oxígeno e hidrógeno, primer paso del proceso de fotosíntesis de las plantas- se puso a meditar sobre la importancia de los semiconductores en la biología vegetal.
Pensando en ello decidió entonces estudiar los extraordinarios resultados que a veces se obtienen en la Medicina Tradicional China al tratar tanto tumores cancerosos como otras enfermedades mediante el uso de plantas y setas medicinales descubriendo…
…que la seta medicinal denominada Cola de Pavo (Trametes versicolor) contiene 1 gramo de germanio por kilo de producto seco (en adelante siempre nos referiremos a la cantidad de germanio en el producto seco); o sea, 50 veces más que el bambú.
…que la raíz del Ginseng (Panax ginseng) contiene 0,05 gramos de germanio por kilo (no deja de ser llamativo que ginseng aluda a la palabra griega panax (panacea) y que la Medicina Tradicional China siempre la haya considerado “la panacea de las medicinas”, la cura para todas las enfermedades).
…que la raíz de la Angelica pubescens (de la familia del apio, vegetal con propiedades antiinflamatorias y analgésicas) contiene 0,04 gramos de germanio por kilo. Y,
…que la raíz del Conodopsis tangshen -considerado el “ginseng de los pobres”- contenga 0,03 gramos de germanio por kilo.
Cabe agregar que también encontró contenidos de hasta un gramo de germanio por kilo en algunas variedades de ajos y en varias setas medicinales como el Shiitake (Lentinus edodes), el Reishi (Ganoderma lucidum) y el Champiñón común (Agaricus bisporus).
Algunos meses después de estos análisis decidió realizar experimentos con plantas de ginseng y constataría que sus raíces crecían hasta 3 veces más en suelos enriquecidos con germanio.
Asimismo observó tras ensayar con distintos tipos de plantas, semillas y setas que cuando la planta Wisteria es atacada por gérmenes y virus ésta prepara su defensa fabricando nódulos protectores… con altos contenidos de germanio. 

EL SESQUIOXIDO DE GERMANIO 

Convencido ya de que tenía que existir alguna forma orgánica y soluble del germanio que participara en la constitución biológica de plantas, setas y animales Kazuhiko Asai buscó incansablemente el mejor compuesto durante años y finalmente lo halló: el sesquióxido de carboxietil-germanio, molécula que posee tres átomos de oxigeno biológicamente disponibles. Porque la base de la eficacia terapéutica del germanio orgánico es, como antes adelantamos, su capacidad oxigenante. Algo que a su vez actúa como alcalinizante ya que los iones oxígeno liberados tienden a unirse con los iones hidrógeno disminuyendo así la acidez del medio. Hoy, para simplificar, al Germanio Orgánico se le denomina también Ge-132.
A lo largo de los años siguientes Asai haría luego numerosos experimentos con plantas y observó que siempre que agregaba germanio mejoraba su velocidad de crecimiento, terminaban teniendo mayor tamaño y su resistencia a las heladas y las enfermedades aumentaba. Luego hizo lo mismo con cultivos de bacterias patógenas demostrando que éstas no crecen cuando se adiciona germanio orgánico al medio de cultivo.
Y asimismo hizo ensayos con animales. Hasta agregó sesquióxido de germanio a una pecera con carpas enfermas y éstas mejoraron. Lo mismo que pasó al tratar distintas enfermedades en caballos, aves, gatos y perros. Finalmente decidió probar el compuesto en sí mismo y la artritis que le tenía casi inmovilizado desapareció.
Los resultados fueron de hecho tan notables que le animaron a fundar una clínica en los alrededores de Tokio donde junto a un equipo de médicos comenzó a tratar a pacientes desahuciados con el uso casi exclusivo de Germanio Orgánico y dietas basadas en alimentación natural. Y es que para Asai la alimentación actual es una de las principales causas de enfermedad debido al predominio de alimentos procesados, refinados y cocinados de la dieta moderna, algo que junto a la excesiva ingesta de carne provoca un exceso de moléculas insaturadas que “roban” el oxígeno disponible y hace que las células del organismo no dispongan del suficiente para sus funciones metabólicas lo que les lleva a trabajar deficientemente y a la larga se deterioren -o mueran-, puedan ser fácilmente destruidas por virus o bacterias patógenas o degeneren convirtiéndose en células tumorales.
Asimismo comparte la tesis del Dr. H. Selye -de la Universidad de Montreal- de que el estrés es un importante factor de desequilibrio de la homeostasis humana. Al punto de que un estrés prolongado provoca una exagerada secreción de hormonas y neuropéptidos que también acaban por afectar al equilibrio acido/base del organismo y su consecuente deficiencia de oxígeno en los tejidos. Él mismo realizó ensayos con ratones de laboratorio sometidos a fuerte estrés y pudo comprobar la progresiva acidificación de su sangre y la manifestación de hemorragias internas. 

EL SESQUIÓXIDO DE GERMANIO ES MUY DISTINTO AL GERMANIO INORGÁNICO 

Debemos aclarar que el germanioen estado metálico o en forma de sal inorgánica no es beneficioso para la salud; antes bien, su mera acumulación daña los riñones. En cambio el germanio orgánico –especialmente en su forma de sesquióxido- es beneficioso; incluso a altas dosis.
De hecho ya se ha usado de muchas maneras: solo, con dieta, como parte de un programa contra el estrés y hasta como coadyuvante en casos de cáncer. Habiendo demostrado su utilidad en cáncer (incluida la leucemia), epilepsia, parkinson, enfermedades mentales, enfermedad de Raynaud, artritis reumatoide, artrosis, osteoporosis, diabetes, asma, alergias alimentarias, candidiasis, infecciones virales crónicas, malaria, gastritis, úlceras duodenales, problemas de la piel, glaucoma y amiloidosis, entre otras. En Japón es utilizado incluso como analgésico.
Obviamente se han realizado varios estudios científicos sobre sus efectos terapéuticos. En uno de ellos, dirigido por el doctor H. Aso y publicado en Microbiology & Immunology, se demostraría por ejemplo que administrar oralmente germanio orgánico a ratones de laboratorio estimula la producción de interferón y activa los macrófagos y las células NK lo que implica una clara reactivación del sistema inmune. Y otro grupo de investigadores encabezado por A. M. Badger puso en evidencia que estimula la producción de las células supresoras T, efecto muy importante para combatir el cáncer. También se demostró que estimula la producción de citoquinas por parte de los macrófagos; en este caso con evidencias de reducción del crecimiento del tumor y de la metástasis.
Igualmente se ha investigado su capacidad para actuar contra el VIH. Y cómo su acción inmunorreguladora aconseja su consumo en los casos de enfermedades autoinmunes como la artritis.
Cabe añadir que no deja de ser curioso que una sustancia que ejerce un efecto oxigenante a nivel celular tenga también marcados efectos... antioxidantes. Pero así lo demuestran los trabajos de investigación realizados por el Dr. T. Suzuki y sus colaboradores quienes observaron la supresión de la amiloidosis -previamente provocada- en ratones de laboratorio. Y cómo protege a la cisteína de la oxidación en los ojos lo que resulta de gran interés para quienes sufren ojos secos o Síndrome de Sjögren. En sentido similar, los trabajos de G. Harish demostrarían que estimula la producción fisiológica de glutatión y de super-óxido-dismutasa (SOD).
Otro aspecto interesante fue el investigado por el equipo de Z. Kleinrok que demostró su capacidad analgésica al estimular la secreción de serotonina; lo que explica la sensación de bienestar que suelen referir los pacientes ante la administración de germanio orgánico. 

LAS EXPERIENCIAS DE LA CLÍNICA DEL GERMANIO EN JAPÓN 

Uno de los médicos de la Clínica del Germanio, el Dr. Shigeru Makiuchi, daría a conocer como muestra de sus distintas posibilidades algunos resultados obtenidos en Japón con pacientes tratados en el centro donde el germanio orgánico se administra bajo distintas formas según la patología a tratar: cápsulas, gránulos, supositorios, soluciones inyectables y hasta colirios hiposalinos para aplicar en ojos, oídos o nariz.
Es el caso de una dermatitis atópica que padecía un niño de 8 años que se manifestaba con fuertes picores -con desarrollo de infecciones locales debido a las lesiones que se generaba al rascarse- que no respondía al tratamiento con corticoides. Se le administró germanio orgánico en cápsulas junto con aplicaciones de una crema del mismo compuesto y la mejoría empezó a manifestarse a los dos meses de tratamiento.
Otro de los casos sería el de una joven de 25 años que empezó a tener problemas de dislexia con 22 y que a medida que la enfermedad progresaba empezó a mostrar dificultadas para escribir y caminar además de padecer tinitus, nistagmus y temblores en los brazos. Se le diagnosticó degeneración cerebral pero los tratamientos prescritos no lograban detener el progreso de la dolencia. Pues bien, apenas un mes después de iniciar la toma de germanio orgánico ya manifestaba mejorías en el habla y a los 5 meses una mejoría general. A los 10 meses era capaz de caminar distancias cortas y le habían desaparecido tanto el tinitus como los temblores.
El tercer caso comentado fue el de una mujer de 45 años que sufría asma, cefaleas, hipertensión, dolor abdominal a causa de adherencias y estreñimiento. Sus analíticas indicaban problemas hepáticos y renales. Pues bien, al cabo de un mes de tratamiento empezó a notar mejoría -en especial la disminución de las cefaleas- y a los seis meses no tenía ya síntoma alguno de enfermedad.
El cuarto caso explicado es el de una gangrena. A un paciente hospitalizado se le había amputado ya un dedo y se temía por los demás a pesar de la medicación administrada. Bueno, pues al tercer día de administrarle germanio orgánico la gangrena se redujo notablemente y la circulación sanguínea mejoró; y un mes después estaba asintomático. Lamentablemente el paciente dejó por ello de tomar la medicación, la gangrena reapareció y hubo que amputarle la pierna.
El quinto caso es el de una paciente a la que quince años atrás le habían extirpado un tumor maligno del tamaño de un pulgar en la región cervical derecha, tres años después un tumor en la mama izquierda y al mes otro en la mama derecha. Más tarde se le descubriría un carcinoma de cuello uterino en el mismo lugar donde se le había extraído el primero pero esa vez se le administraron fuertes dosis de germanio orgánico, el tumor desapareció y durante tres años no se observó recidiva.
Hoy el propio doctor Shigeru Makiuchi utiliza el germanio orgánico como preventivo tras sus operaciones quirúrgicas y como terapia en patologías tan dispares como la arterioesclerosis, la trombosis, el ictus, la isquemia, la epilepsia, la senilidad, la depresión y los desórdenes del climaterio.
Con respecto a la depresión otro médico, el Dr. Takahiro Tanaka, describe varios casos de pacientes que gracias al tratamiento con germanio orgánico consiguieron solucionar su enfermedad, reducir o eliminar su dependencia de los psicofármacos e, incluso, superar tendencias suicidas. Hablamos de un médico que tenía ya 60 años cuando decidió probarlo consigo mismo antes de recomendárselo a sus pacientes pues sufría fatiga, pesadez de cabeza y dolor en la próstata; el caso es que a los dos días de tomárselo no sólo se sintió mucho mejor y más activo sino que volvió a tener apetito sexual; y unas semanas después el dolor de próstata había desaparecido, se había regularizado su tránsito intestinal y había mejorado la calidad del sueño.
La Dra. Mieko Okazawa, pediatra del sistema sanitario nipón en la Clínica Ooka, ha tratado por su parte a niños de muy variadas dolencias y reconoce haber tenido buenos resultados en la resolución de casos de asma, cirrosis, varices esofágicas, gastritis, úlceras gástricas, neumonías, bronquitis, gripe, hipertiroidismo, sordera parcial, reumatismo y esquizofrenia. Esta pediatra asegura que el germanio orgánico tiene una rápida y activa respuesta en los niños tanto si se usa en solitario como si se administra en conjunción con otros compuestos farmacológicos convencionales. 

CONSUMIENDO GERMANIO 

Llegados a este punto suponemos que el lector se preguntará cuál es la mejor forma de asegurarse una ingesta suficiente de germanio. Y es simple: ingiriendo productos naturales fácilmente bioasimilables que sean ricos en él.
Uno de ellos es el ajo que, como bien se sabe, está considerado desde la más remota antigüedad una especie de “curalotodo”; de hecho es la planta medicinal por excelencia en la Medicina Ayurvédica. Su contenido en germanio es alto llegando a superar el gramo de germanio por kilo de material seco en sus variedades más silvestres.
Los demás alimentos en los que abunda son el aloe vera, el ginseng -los dos tipos existentes-, la cebolla, el apio, el brócoli, el ruibarbo, el chucrut, las bayas de goji, las algas, las semillas germinadas de soja, la alfalfa, el trigo sarraceno, el arroz integral, las hojas de rábano, la borraja y las cuatro setas antes mencionadas: Reishi, Cola de Pavo, Shiitake y Champiñón común.
Claro que para terapias intensivas en caso de necesidad puede recurrirse a los suplementos. En España el Germanio Orgánico puede de hecho adquirirse como complemento en herboristerías y existen varias opciones según los laboratorios que lo producen. Es el caso, entre otros, de la empresa LKN que lo presenta en forma líquida para uso sublingual con un dosificador de 50 mg con el nombre de GSO-132 y que sirve a buena parte de los expertos en Nutrición Ortomolecular de nuestro país. Ahora bien, los suplementos de germanio orgánico deberían ingerirse preferentemente junto a sus nutrientes sinérgicos que en este caso son las vitaminas A, B15, C y E así como el selenio, el zinc y la coenzima Q-10.

Juan Carlos Mirre



BAÑOS DE GERMANIO ORGÁNICO 

La prescripción de baños de agua caliente a la que se agrega una solución de germanio orgánico practicada en la Clínica del Germanio de Kazuhiko Asai se pondría tan de moda en Japón que hoy mucha gente –enferma o sana- puede ya acudir a otros muchos balnearios urbanos que han popularizado la terapia. Lo más práctico y rápido consiste en sumergir pies y brazos en agua muy caliente con sales de germanio diluidas durante veinte minutos ya que ello promueve una intensa sudoración desintoxicante. También tiene efectos relajantes y permite conciliar el sueño a quienes sufren de insomnio. Y algunas personas aseguran que favorece la hidratación de la piel. En la actualidad las sales de baño de germanio se venden en todo Japón y Corea para utilizarlas en el hogar.
 



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