Aunque todos sabemos lo que es una úlcera gástrica o duodenal conviene -para centrar el porqué de nuestras recomendaciones- que demos un breve repaso a la forma y la función del aparato digestivo. Como se sabe la boca se comunica con nuestro interior a través de la faringe y el esófago, tubo que en determinado momento se ensancha hasta formar lo que conocemos como estómago el cual se halla protegido por la llamada mucosa gástrica que protege sus paredes de los jugos gástricos, es decir, de los ácidos que en él se segregan para poder metabolizar los alimentos que ingerimos. Secreción que puede llegar en comidas copiosas hasta los 3 litros de jugos, se caracteriza por su alto nivel de acidez y contiene básicamente agua, ácido clorhídrico, bilis, enzimas, bicarbonatos, inmunoglobulinas, mucoproteínas y factor intrínseco. Sustancias que tienen numerosas funciones como ablandar la fibrina y el colágeno de las carnes, estimular la secreción pancreática y biliar, ayudar a que el pepsinógeno se transforme en pepsina y así poder trasformar las proteínas de gran tamaño en otras más pequeñas, proteger algunas sustancias -como la vitamina B12-, inactivar la ptialina salival, etc.
Pues bien, hay tres vías por las cuales se liberan ácidos en las células parietales: la vía paracrina –que está mediada por la histamina-, la vía endocrina –se encarga de ello la gastrina- y la vía neuroendocrina –siendo la acetilcolina la que se libera en las terminaciones del nervio vago-. Agregaremos que la actividad vagal es la de mayor predominio en el ser humano y la estimulación de esta vía provoca la liberación de gastrina, pepsinógeno y ácido clorhídrico.
En suma, como para metabolizar los alimentos tiene que haber en el estómago una acidez extrema el organismo debe ocuparse de proteger sus paredes (el tejido epitelial gástrico) y lo hace con lo que se ha dado en llamar “moco” -una sustancia muy viscosa de un espesor aproximado de 5 mm- y segregando bicarbonatos -sustancias alcalinas que contrarrestan parcialmente la acidez-. Protección que cuando es insuficiente puede dañar la mucosa y exigir su reparación. algo de lo que se encarga el cuerpo reduciendo la secreción de ácido gástrico, vascularizando el tejido dañado –mediante la secreción de prostaglandinas del tipo PGE2- y estimulando la liberación de más moco y bicarbonato.
¿Y qué es una úlcera gastroduodenal? Pues se llama así a la ulceración o destrucción de la mucosa gástrica lo que suele tener lugar en el duodeno o en el estómago. Y si bien puede deberse a una hipersecreción gástrica o a la ingesta de una sustancia corrosiva es más corriente que se deba a la ingesta de fármacos. Es el caso de los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) -inhiben la síntesis de prostaglandinas y eso produce una disminución de la secreción mucosa y de bicarbonato-, de la aspirina, de los corticoides y de muchos otros medicamentos. Asimismo se ha constatado que puede provocarla -o ayudar a su aparición- un estado continuo de estrés y el consumo de alcohol y tabaco, entre otros tóxicos. Dicho esto agregaremos que en la actualidad los especialistas entienden que hay datos suficientes para afirmar que en un alto número de casos la causa es una bacteria: la llamada Helicobacter Pylori. De ahí que hoy se traten las úlceras gastroduodenales con antibióticos, con protectores gástricos -como el Omeprazol- o con antagonistas de los receptores H2 de la histamina a fin de inhibir la secreción gástrica de ácidos y pepsina. Y en el caso de muchos naturistas mediante su eliminación con dos simples imanes según lo postulado por el conocido doctor Isaac Goiz.
En todo caso, aún si la causa fuera una bacteria y ésta se eliminara por completo lo cierto es que la úlcera en sí debe repararse. Y para ello lo mejor es un tratamiento ortomolecular integral. Sin olvidar, por supuesto, que a veces las úlceras pueden llevar a una perforación del estómago dando lugar a hemorragias internas -que pueden ser lentas y ocultas o rápidas y fulminantes- o a una estenosis pilórica. Y en tales casos lo que procede es un rápido lavado de estómago y operar para cicatrizarla o practicar una piloroplastia. En otras lo que se hace es interrumpir quirúrgicamente la vía vagal –y, por ende, la vía colinérgica- a fin de disminuir considerablemente la secreción ácida.
RECOMENDACIONES GENERALES
-Mastique e insalive bien los alimentos.
-Evite el sobrepeso.
-Siga una dieta tendente a inhibir o neutralizar la secreción ácida del estómago y mantener la resistencia del epitelio gastrointestinal a los ácidos.
-Haga tres comidas al día en lugar de las seis que se recomendaban antes porque eso altera el patrón de secreción de los ácidos estomacales.
-Evite el consumo de fritos, “comida basura”, alimentos precocinados, grasas trans, etc.
-Limite la ingesta de proteínas pues aunque en un primer momento ello neutraliza las secreciones al degradarse sus aminoácidos se estimula la secreción de gastrina y con ella, la de los ácidos estomacales.
-Evite pues la ingesta de carne porque las purinas que contienen favorecen la producción de jugo digestivo e inflaman la mucosa. Su consumo no sólo favorece las gastritis sino que dificulta la curación de las úlceras.
-Evite el consumo de marisco ya que es demasiado rico en proteínas y hoy es habitual un alto contenido en toxinas.
-No consuma leche pues hacerlo provoca un aumento de la acidez gástrica -como efecto de rebote- y además su consumo abundante se relaciona precisamente con la aparición de úlceras digestivas.
-No tome azúcares ni carbohidratos refinados porque irritan la mucosa y favorecen la proliferación de la Helicobacter Pylori.
-Evite el chocolate ya que estimula y favorece la producción de ácido.
-Evite el consumo de café ya que inflama la mucosa gástrica.
-No ingiera bebidas alcohólicas pues producen irritación e inflamación y lesionan la mucosa gástrica (sobre todo las de alta graduación).
-No fume porque el tabaco exacerba las crisis en las úlceras.
-Tras cenar espere al menos dos o tres horas antes de acostarse.
-Aumente el consumo de grasas poliinsaturadas –sobre todo de ácido linoleico y ácido eicosapentaenoico- ya que inhiben la proliferación de la Helicobacter Pylori.
-Evite las especias irritantes pues pueden provocar una exfoliación de las células de la mucosa y causar microhemorragias en el estómago.
-Evite el estrés y las tensiones nerviosas pues son factores determinantes en las alteraciones digestivas.
-Intente comer en un ambiente relajado evitando todo lo que le ocasione molestias gástricas.
-Practique ejercicios de relajación.
Terminamos señalando que algunas recomendaciones tradicionales carecen de fundamento. No es cierto, por ejemplo, que el consumo de leche facilite la curación de las úlceras; hacerlo más bien empeora la situación porque aumenta la producción de jugo gástrico. Como no es cierto que ayude hacer comidas más pequeñas de forma más habitual pues lo único que se consigue con ello es mantener al estómago estimulado más tiempo produciendo ácido clorhídrico. Tampoco es correcto evitar el consumo de alimentos crudos y ricos en fibra; por el contrario, si se mastican bien protegen la mucosa gástrica.
ALIMENTOS BENEFICIOSOS
Aceites de semillas prensados en frío. Por su riqueza en ácidos grasos esenciales de la serie omega-6.
Acerola, guayaba, grosella y kiwi. Son ricas en vitamina C cuya deficiencia aumenta el riesgo de padecer úlceras y hemorragias.
Aguacate. Es suavizante, desinflamante y protector de la mucosa.
Ajo. La ligera irritación que produce su ingesta estimula la producción de prostaglandinas antiinflamatorias que protegen la mucosa gástrica. No debe abusarse de él si no se tolera bien y produce flatulencias. Lo mejor es comenzar por una pequeña cantidad e ir aumentándola progresivamente.
Arroz integral. Es antiinflamatorio y astringente. Recomendado en gastritis y úlceras.
Avena y tapioca. Contienen un mucílago con acción demulcente y protectora de la mucosa. Son nutritivas, desinflamantes y cicatrizantes.
Calabaza. Neutraliza el exceso de acidez y protege la mucosa.
Canela. Utilizada con precaución favorece la digestión y evita la formación de úlceras gastroduodenales.
Cereales, legumbres, hortalizas y frutas. Por su riqueza en fibra.
Coles. Cicatrizantes y antiinflamatorias de la mucosa gástrica por su contenido en glutamina y en vitamina U. La coliflor y el brécol están especialmente indicados en la úlcera gástrica. Es muy útil el consumo de zumo de col y de zanahoria a partes iguales una vez al día y fuera de las comidas durante al menos un mes.
Cúrcuma. Por su acción antibacteriana retarda la putrefacción de los alimentos y favorece la digestión.
Chirimoya. Protege la mucosa y favorece la cicatrización de las úlceras.
Chucrut. Protege y desinflama el estómago además de evitar la excesiva producción de ácidos.
Granada. Por su efecto astringente frena la producción de jugos gástricos y es desinflamante.
Judías rojas y blancas. Contrarrestan el ácido del estómago. Las alubias son especialmente antiácidas.
Mango. Por su riqueza en provitamina A.
Manzana. Contiene fibra y taninos que desinflaman la mucosa digestiva.
Miel. Es cicatrizante y actúa frente a la Helicobacter Pylori. La miel de Manuka -que procede de Nueva Zelanda- es especialmente efectiva en caso de úlcera pero no es recomendable excederse en su uso ya que puede provocar un efecto inflamatorio de la mucosa.
Okra. Hortaliza rica en fibra soluble y mucílagos que ejercen una función balsámica y protectora de la mucosa digestiva. Es además cicatrizante.
Patatas. Hervida, asada o en puré tiene acción antiácida y suavizante de la mucosa. En forma de jugo (cruda) contribuye a la curación de la gastritis y alivia la úlcera. Es nutritiva y sedante.
Pimiento. Además de contener una importante cantidad de vitamina C es tonificante y antiinflamatorio gástrico.
Piña. Protege la mucosa gracias a su riqueza en bromelaina.
Vegetales de hoja verde. Por su riqueza en provitamina A. Mantienen en buen estado la mucosa y favorecen la cicatrización de las úlceras.
Zanahorias. Por su contenido en provitamina A y fibra regula la producción de jugo gástrico, neutraliza el exceso de acidez y calma el dolor de estómago. Muy recomendable en casos de gastritis y úlceras.
ELEMENTOS QUE DEBEN APORTARSE
Ácidos grasos esenciales de la serie omega 3 y 6. Son antiinflamatorios y pueden frenar la proliferación y crecimiento de la bacteria Helicobacter Pylori.
Antocianidinas. Protectoras de la estructura del tracto intestinal tienen capacidad para inhibir la acción de la histamina y, por tanto, tienen también actividad antiinflamatoria.
Astaxantina. Se trata de un tipo de carotenoide no provitamínico responsable del color rosáceo de algunos animales acuáticos (salmón, trucha, algunos crustáceos, etc.) que tiene capacidad para reducir considerablemente la carga de la bacteria Helicobacter Pylori. También es eficaz cuando se ha producido daño en la mucosa a causa de la ingesta de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs).
Bioflavonoides (rutósidos y catequinas). En dosis importantes –ingeridos varias veces al día- inhiben la liberación local de histamina.
Bromelaina. La actividad de esta enzima proteolítica en todos los procesos de carácter inflamatorio -sobre todo en los tejidos blandos- es bien conocida. Acelera la cicatrización.
Colina. Su deficiencia aumenta las posibilidades de sangrado de las úlceras.
Cúrcuma. La Cúrcuma longa es una planta originaria del sur y sudeste del Asia tropical que pertenece a la familia del jengibre. Es una de las especias con más propiedades medicinales. Su componente activo son los llamados curcuminoides, pigmentos polifenólicos entre los que destaca la curcumina que le da su característico color amarillo. Tiene efecto analgésico y antiinflamatorio por lo que calma el dolor además de ayudar en la eliminación de toxinas.
Enzimas proteolíticas. Son eficaces agentes antiinflamatorios. Los mejores resultados se dan cuando se toman entre comidas. Al bajar la inflamación reducen considerablemente el dolor.
Fibra vegetal. Aunque no se trata de un nutriente en el caso de úlceras su ingesta es necesaria porque favorece la secreción de mucina.
Glicina. Reconocido antiácido.
Glutamina. Ayuda a mantener la integridad de la estructura del aparato digestivo. Hay pocos nutrientes tan importantes para la salud gastrointestinal. Tiene acción cicatrizante sobre las mucosas del estómago y del intestino.
Metilmetioninsulfonio. Es una sustancia presente en las coles a la que también se le ha llamado vitamina U. Tiene capacidad para normalizar la mucosa del estómago y del intestino, y efecto cicatrizante sobre las úlceras.
Orégano silvestre. Las posibilidades de supervivencia de la Helicobacter Pylori en un medio ácido dependen de la actividad de una enzima, la ureasa, que genera amonio y, por ende, un ambiente neutro en torno a la bacteria. Pues bien, el orégano inhibe la vía que utiliza la bacteria para sintetizar ureasa con lo que se convierte en un antimicrobiano natural de primer orden.
Regaliz. Uno de los componentes del regaliz es el ácido glicirrícico de cuya eficacia en las úlceras no cabe la menor duda; sin embargo, tanto este ácido como su derivado -la carbenoxolona- presentan efectos secundarios como edema, hipertensión y bajos niveles de potasio. La solución ha sido eliminar este ácido y se ha pasado a utilizar regaliz deglicirrizinado (DGL); numerosos estudios demuestran su eficacia.
Vitamina A (retinol o caroteno). Se ha probado con éxito en úlceras provocadas por estrés.
Vitaminas del complejo B. Su ingesta está indicada en casos de gastritis, úlceras, dispepsias y disquinesis biliares.
Vitamina B1. Necesaria para mantener en buen estado la musculatura del estómago y del intestino. Mejora la digestión, absorción y asimilación de los alimentos.
Vitamina B5 (ácido pantoténico). Es cicatrizante, normaliza el proceso digestivo y su deficiencia está relacionada con una mayor incidencia de úlceras.
Vitamina B6 (piridoxina). Ayuda a cicatrizar las úlceras por estrés.
Vitamina C (en forma de ascorbato). Su deficiencia incrementa el riesgo de padecer úlcera y hemorragias.
Vitamina E. Actúa como preventivo y protector. Ayuda a reducir el ácido estomacal y alivia el dolor.
Vitaminas A y E. Inhiben el desarrollo de úlceras provocadas por el estrés y son factores importantes en el mantenimiento de la mucosa digestiva.
Zinc. Aumenta la producción de mucina protegiendo la mucosa en caso de úlcera.
Zumo de aloe vera. Protege la mucosa al aumentar la producción de mucina.
(Recuerde que tanto el tratamiento a seguir como las dosis adecuadas debe indicarlas un especialista de la salud y que este artículo sólo tiene carácter orientativo e ilustrativo).
José Ramón Llorente
La
Medicina Ortomolecular se basa en
el convencimiento de que si al organismo se le proporcionan los micronutrientes
necesarios para su correcto funcionamiento muchas de las llamadas enfermedades
no se manifestarían. Por tanto, es preciso asegurarse de que contamos con
ellos en la proporción y cantidad adecuadas. Una sección elaborada
por el Presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular.
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