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| ¿ES
LA "PROPECIA" LA SOLUCIÓN DE LA CALVICIE? Alopecia |
Estamos
viviendo la explosión de los tratamientos-milagro.
La Viagra que resuelve la impotencia,
el Orlistat que promete ayudar a adelgazar
casi mágicamente a los gordos y el último boom,
Propecia, para resolver la calvicie.
Problema éste tan extendido que todos los medios
de comunicación se hicieron hace unas semanas
eco de tal "prodigio" de la técnica presentándolo
en muchos de ellos como la "solución definitiva"
de la calvicie y en otros muchos como la esperanza
mejor fundada de todos los calvos del mundo.
Pero, ¿cuál es la realidad?
La realidad es que el finasteride, principio
activo de la Propecia, solo actúa en
el caso de un tipo determinado de pérdida de
pelo, la alopecia androgenética o calvicie común
del varón. Además, según el propio laboratorio
investigador, nada más estimuló el crecimiento
del pelo en un 66% de los pacientes tratados
aunque asegura que detuvo la caída en un 83%
de los mismos. Además el tratamiento es caro
(unas 9.000 pesetas mensuales) y su actividad
-como los tratamientos externos anteriores con
el famoso minoxidil (Regaine)- sólo se
mantiene mientras se toma el fármaco; es decir,
que es una medicación que hay que tomar durante
toda la vida. Eso sí, afirman que no tiene efectos
secundarios.
Pues bien, con el fin de informar de primera
mano a los lectores de Cuerpos y Almas
ya que la calvicie afecta en mayor o menor grado
a la mitad de los varones y a la cuarta parte
de las mujeres en una u otra época de la vida,
nos pusimos en contacto con uno de los responsables
del equipo médico de la Unidad de Investigación
de Alopecia Androgenética que ha efectuado
los ensayos clínicos del producto en España.
Nos atendió el doctor Eduardo López Bran,
profesor Titular de Dermatología de la Universidad
Complutense de Madrid y miembro del Grupo Español
de Tricología y del Grupo de Oncología y Cirugía
Dermatológica de la Academia Española de Dermatología
y Venerología, quien ha tenido un papel destacado
en el estudio tanto del tratamiento local de
las pérdidas de pelo con minoxidil como del
tratamiento general con finasteride.
La entrevista tuvo lugar en el Hospital Clínico
de Madrid, donde nos recibió amablemente.
-La calvicie es uno de los problemas que
más preocupan en nuestra sociedad así que no
pueden extrañarnos las expectativas generadas
por la Propecia. Pero hay muchos tipos
de calvicie. ¿Hablamos de ello primero?
-En realidad hay dos tipos fundamentales
de pérdida de pelo: las alopecias "cicatriciales"
y las "no cicatriciales". Las cicatriciales
son aquellas en las que ha habido una destrucción
total del folículo piloso, constituido por la
raíz del pelo y las glándulas sebáceas que lo
mantienen en buenas condiciones. Estas no son
susceptibles de tratamiento médico.
En las no cicatriciales, sin embargo, la afectación
del folículo piloso es temporal y, por tanto,
son susceptibles de tratamiento. Dentro de este
grupo, los dos grandes tipos, por su incidencia,
son la alopecia androgenética o calvicie común,
que afecta a un 50% de los hombres y a un 25%
de mujeres mayores, y la llamada "alopecia areata",
conocida también como "pelada" porque la pérdida
de pelo afecta sólo a un área determinada. La
alopecia areata puede cursar con una sola calva,
con varias o afectar incluso a todo el cuero
cabelludo, en cuyo caso estamos frente a una
alopecia areata total. También puede aparecer
en todo el cuerpo siendo entonces conocida como
alopecia areata universal.
La alopecia areata se debe a dos factores principales:
en primer lugar, una predisposición genética,
y en segundo lugar un trastorno inmunológico
de tipo autoinmune en el que el organismo no
reconoce como propios sus folículos pilosos
y desarrolla anticuerpos contra ellos intentando
eliminarlos.
Pero para que se ponga en marcha el proceso
de producción de anticuerpos es necesario un
factor desencadenante, el que pone en marcha
la cascada inmunológica, y ese es el estrés.
-Hace ya años que se habla de que uno de
los factores desencadenantes de la calvicie
es el estrés, efectivamente, pero también se
barajaba como causa un posible foco infeccioso
en algún diente o en la garganta. Por eso este
tipo de alopecia se trataba con antibióticos,
sobre todo en los niños. ¿Está descartado hoy
día ese posible origen?
-Efectivamente, hace años se pensó que
una infección en focos dentarios o en las amígdalas
podía tener relación con la aparición de una
alopecia areata pero actualmente se considera
que no hay base científica para seguir pensando
así. La teoría del estrés también se planteó
en su momento como causa inicial de este tipo
de alopecia pero hoy se piensa que no es más
que un factor desencadenante o agravante del
problema.
Definitivamente, su causa es genética e inmunológica,
siendo el estrés un mero facilitador de la aparición
de la pérdida de pelo.
-¿Y qué hay de los otros tipos de calvicie?
-La estrella de las causas de pérdida de pelo
es la alopecia androgenética que afecta a más
de la mitad de los varones en alguna época de
su vida.
Se inicia habitualmente a nivel de las zonas
frontotemporales, las temidas "entradas", continuando
después en la coronilla para afectar posteriormente
a la parte alta del cráneo, conservando siempre
"la herradura", una franja de pelo en la parte
baja de la nuca y por encima de las orejas.
Existen muchos otros tipos posibles de pérdida
de pelo: las alopecias difusas, las de origen
medicamentoso, endocrino, metabólico e, incluso,
de origen infeccioso, que pueden dar lugar a
la pérdida de pelo -incluso en todo el cuerpo-
y que habitualmente respetan la raíz del pelo,
que puede volver a crecer cuando se ha superado
la situación que la ha producido.
Después hay que considerar las alopecias llamadas
cicatriciales, que constituyen un gran grupo
en el que no hay posibilidades de repoblación
pilosa porque hay una destrucción del folículo,
como sucede tras la radioterapia, con las grandes
quemaduras o en las infecciones profundas del
cuero cabelludo que afectan a la raíz del pelo,
como las tiñas o las grandes infecciones por
bacterias. Pero este tipo de problemas son hoy
día poco frecuentes porque las correctas normas
de higiene y buena alimentación evitan su aparición.
En la práctica clínica, pues, las dos grandes
causas de la pérdida de pelo son la alopecia
androgenética y la alopecia areata. Esta última
corresponde a un uno o dos por ciento de todas
las consultas dermatológicas de los grandes
centros. La alopecia que aparece en el curso
de los tratamientos quimioterápicos del cáncer
normalmente se resuelven en los propios centros
oncológicos, siendo estos especialistas los
que tranquilizan al paciente respecto de la
transitoriedad del problema ya que siempre hay
una repoblación espontánea cuando el tratamiento
cesa. También se han intentado medidas preventivas
mediante la colocación de gorros fríos que provocan
una especie de congelación del cuero cabelludo
para evitar la afectación del bulbo piloso así
como tratamientos masivos con vitaminas, especialmente
de grupo A y B.
-Bien, hablemos entonces de soluciones. En
primer lugar, ¿qué debemos hacer para evitar
que se nos caiga el pelo?
-El mejor tratamiento preventivo para evitar
la caída del cabello es una higiene capilar
adecuada. Un lavado de cabeza frecuente, diario,
utilizando un champú suave, que puede combinarse
con un champú de tratamiento dependiendo de
la patología de cada caso. Si se tiene mucha
secreción sebácea habrá que usar algún antiseborreico
de potencia discreta para que no provoque un
aumento de la seborrea por irritación. En el
caso de que exista esa descamación que conocemos
como caspa es recomendable utilizar el champú
de uso frecuente combinado con un champú anticaspa.
-Según eso, el pelo debe lavarse con tanta
frecuencia como el resto del cuerpo. Sin embargo,
aún persiste la idea de que lavar el cuero cabelludo
diariamente puede favorecer la caída del pelo.
¿No es entonces cierto?
-En absoluto. El pelo debe lavarse todos
los días siempre que se utilice, claro, un champú
adecuado. Un champú neutro o suave de uso frecuente
combinado, si es necesario, con un champú de
tratamiento.
En el caso de la calvicie vulgar o androgenética
se están consiguiendo resultados muy alentadores
con tratamiento activo medicamentoso general
a base de finasteride (principio principal de
Propecia) por vía oral a dosis de 1 mg.
diario, combinado con tratamiento local de minoxidil
(principio principal de Regaine) a concentraciones
del 5%, que son bastante superiores a las usadas
anteriormente, que no sobrepasaban el 2%.
En algún momento se buscó favorecer el poder
de penetración del minoxidil, entre otros sistemas
asociándolo al ácido retinoico, pero los efectos
secundarios de este último no compensaban los
posibles beneficios; además, esa asociación
no es más resolutiva que el principio activo
aislado.
-O sea que, hablando en román paladino, el
tratamiento de la calvicie masculina comporta
tomar continuamente fármacos y darse friegas
también de forma diaria sin tener la seguridad
de que se resolverá el problema. Además tengo
entendido que si se abandona el tratamiento
con Propecia el pelo se puede volver
a caer. -Exactamente. En los casos en que,
por lo avanzado de la calvicie o por la propia
decisión del paciente que se ha aburrido del
tratamiento médico, no interese continuar con
los fármacos podemos hacer un autotransplante
de pelo. Transplante que se puede realizar mediante
múltiples instrumentos: agujas, láser o bisturí
tradicional. Es un sistema que tiene innegables
ventajas. Estamos consiguiendo transplantes
indetectables que gracias a las técnicas actuales
permiten cubrir grandes áreas en poco tiempo.
En una sola sesión, por ejemplo, podemos implantar
tres mil cabellos en un par de horas, lo que
permite una repoblación cosmética en un tiempo
mínimo. El transplante se hace sacando el pelo
de la zona de la nuca, que no está predispuesto
genéticamente a perderse, y llevarlo a la zona
afectada por la calva donde luego crece normalmente.
Al realizar la operación bajo anestesia local
-y esa es otra de sus ventajas- el paciente
se reincorpora inmediatamente a las actividades
de su vida diaria. Los resultados son francamente
buenos ya que con las técnicas actuales el "pelo
de muñequita", de "macetita", de "pincelito"
o, como quiera llamarse, es historia.
-Estamos hablando del varón...
-Sí. En la mujer, en la que el tratamiento
con Propecia no tiene efecto, la terapia
pasa por higiene capilar, lo mismo que en el
hombre, friegas con minoxidil y el autotransplante
capilar.
Hay un tipo especial de alopecia femenina, la
llamada "ferropénica", originada por falta de
hierro, que está habitualmente relacionada con
pérdidas de sangre importantes en las reglas
y/o por falta de ese mineral en la alimentación,
como pasa tantas veces en la anorexia psicógena,
en los regímenes prolongados de adelgazamiento
con dietas por debajo de 1.500 calorías o en
la bulimia, y que mejoran notablemente con tratamientos
secuenciales con hierro.
En las alopecias areatas el tratamiento es variable
dependiendo de la intensidad. Cuando el área
afectada es pequeña lo mejor es dejar que la
repoblación se efectúe espontáneamente. Muchas
veces se achaca la repoblación a los múltiples
sistemas que utilizan los pacientes pero más
que por otra cosa se debe a la casualidad de
que la repoblación espontánea coincida con el
tratamiento que en ese momento se está aplicando.
Cuando se trate de alopecias areatas más avanzadas
habrá que hacer un estudio pormenorizado del
paciente para aplicar lo que se llaman terapias
inmunomoduladoras, muy similares a las usadas
en otros problemas del sistema inmunológico,
como los transplantes de órganos. Desde las
cortisonas hasta inmunosupresores más avanzados
como la ciclosporina, etc. También podrían ser
útiles los tratamientos con vitaminas a dosis
masivas.
En las alopecias cicatriciales por infecciones
profundas o quemaduras no hay más solución que
el transplante u otros tipos de cirugía. Por
ejemplo, en el caso de calvas pequeñas cortamos
quirúrgicamente un trozo de piel y luego cosemos
haciendo desaparecer parte de la zona sin pelo
aprovechando la elasticidad del cuero cabelludo.
Cuando la lesión es más extensa o existe poca
elasticidad podemos utilizar otras técnicas
quirúrgicas como la colocación de expansores
a ambos lados de la calva mediante unos garfios
o corchetes durante al menos un mes. Con esto
conseguimos una mayor elasticidad de la zona
y una reducción del área de piel "muerta" mediante
pliegues de la propia piel que permite, al cortar
la zona, aproximar la parte donde exista pelo
y, posteriormente, transplantar. Otras veces
hay que buscar previamente la revascularización
de la zona, es decir, conseguir que se formen
nuevos vasos sanguíneos que posteriormente van
a nutrir la raíz del pelo transplantado. Eso
se consigue bien mediante fármacos que se toman
por vía general o se inyectan localmente o,
en último extremo, practicando una pequeña incisión
y rascando a nivel del periostio (la capa de
tejido que se encuentra por encima del hueso).
No quisimos seguir. La explicación del propio
doctor López Bran había sido meridianamente
clara y honesta. Incluido su consejo de hacerse
un transplante si uno quiere resolver su problema
de calvicie. Al salir de su despacho no pudimos
dejar de preguntarnos por qué los medios de
comunicación de masas no son a veces más responsables
cuando informan. Porque muchos, en este caso,
han actuado con una ligereza impropia de auténticos
profesionales.
Andrés Rodríguez Alarcón
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