En 2010 apareció por fin alguien con autoridad en el panorama político sanitario dispuesto a contar la verdad sobre la gripe A y a denunciar las oscuras relaciones entre los laboratorios farmacéuticos y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y es que el escándalo era ya tan enorme que costaba mantenerlo en silencio. Fue el alemán Wolfgang Wodarg, Presidente de la Comisión de Salud del Consejo de Europa, quien dio el paso al frente poniendo además en marcha una comisión de investigación para averiguar el papel desempeñado por el lobby farmacéutico, los funcionarios de la OMS y los gobiernos (...)
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