El agrio debate suscitado en torno a los daños provocados por las emisiones microondas –las de la telefonía móvil, antenas, Wi-Fi, radares y tecnologías afines- se sustenta hasta hoy en las voces científicas discrepantes pero ocultos en un segundo plano se hallan quienes tienen más experiencia en el uso y abuso de las mismas: los militares. Solo que éstos, escudándose en que se trata de un asunto catalogado como “secreto oficial”, callan lo que saben. Sin embargo todo muro tiene sus grietas y una de ellas la abriría Barrie Trower, científico británico que trabajó en el uso de emisiones microondas (...)
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