A pesar de la obsesión de la ciencia convencional por estudiar separadamente la mente y el cuerpo, y su obstinación en negar las posibles influencias de los pensamientos sobre los procesos biológicos lo cierto es que las más recientes investigaciones científicas están terminando por dar la razón a quienes, intuitiva o empíricamente, evidenciaban la estrecha correlación existente y las infinitas posibilidades de la mente y el poder del pensamiento. Sumarios: “En un experimento realizado en Inglaterra las personas que durante un mes se imaginaron que su masa muscular aumentaba –sin hacer ejercicio alguno- consiguieron un crecimiento medio de la misma (...)
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