Dos ácidos grasos de la serie omega-3 presentes en altos porcentajes en los aceites de pescado y animales marinos, en las semillas y en algunos frutos secos -el ácido docosahexanoico (DHA) y el eicosapentanoico (EPA)- parecen ser útiles en la prevención y tratamiento del cáncer, especialmente de hígado, páncreas, pulmón y próstata. Así lo indica un estudio realizado en 2006 en la Universidad de Pittsburg según el cual ambos ácidos grasos no sólo evitan que proliferen las células cancerosas sino que inducen a su apoptosis o suicidio. Es más, el tratamiento con DHA y EPA también reduce los niveles de (...)
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