La carencia crónica de vitamina C es la causa fundamental de todas las enfermedades cardiovasculares ya que es absolutamente esencial para mantener en buen estado las arterias. Así lo afirma al menos el conocido médico e investigador alemán Matías Rath para quien el exceso de colesterol y triglicéridos así como la hipertensión no son sino factores secundarios de riesgo. Consecuentemente, los tratamientos actuales carecerían de sentido. Una contundente afirmación que explica en detalle en su popular obra “Por qué los animales no sufren infartos y los hombres sí” cuya edición en español acaba de ver la luz. Sumarios: Dieciséis millones (...)
Suscríbase para seguir leyendo
Este texto solo está disponible para suscriptores.