Algunas de las principales creencias de la Medicina son erróneas; es más, pueden considerarse auténticas falacias. No se sostiene por ejemplo la convicción de que las grasas son malas para la salud y su consumo lleva a un mayor riesgo de obesidad, patologías cardiovasculares, osteoporosis o cáncer. De hecho todo indica que tener altos los niveles de colesterol y triglicéridos reduce el riesgo de padecer problemas neurológicos -especialmente parkinson- y aumenta la longevidad; en cambio las estatinas pueden provocar problemas cerebrales e incrementar los riesgos de sufrir patologías cardiacas, diabetes y muerte prematura. Lo que en cambio sí es preocupante (...)
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