Buena parte de las personas que hoy padecen patologías mentales las sufren no por razones genéticas o por una enfermedad adquirida sino a causa de un mal parto. Las cifras son escalofriantes: un tercio de los recién nacidos sufre derrame cerebral durante el parto y el 96% de los casos de lesión cerebral grave que no tienen causa genética ni se deben a una infección se producen por sufrimiento fetal durante el alumbramiento, por falta de oxígeno, por traumatismos en el delicado cráneo del recién nacido o por la mala utilización de ventosas y fórceps. Y lo grave es que (...)
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