Ha llegado el momento de que también la industria alimentaria haga frente a sus responsabilidades al igual que las industrias tabaqueras, farmacéuticas, eléctricas y de telefonía. Y vamos a empezar denunciando el uso y abuso de un “potenciador del sabor” como el glutamato monosódico (E-621), presente en casi todas las bolsas de “guarrerías” que encantan a nuestros niños. Porque según Jesús Fernández-Tresguerres, catedrático de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, lo que hace es despertar un hambre ansiosa hasta el punto de que incrementa la voracidad en un 40% (al menos así ocurre en (...)
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