La industria química se niega a ser controlada. De hecho en 2004 conseguiría que se retocase el proyecto de ley REACH (siglas en inglés de Registro, Evaluación y Autorización de Químicos) antes de ser enviada al Parlamento Europeo que debía decidir si se prohíben las sustancias químicas sobre cuya seguridad hay dudas o si se sigue aceptando su utilización. Y la cuestión es peliaguda porque el 86% de los 2.500 productos químicos más usados carecen de información pública sobre su seguridad. El proyecto REACH fue pues la última gran oportunidad perdida de controlar a una industria a la que se (...)
Suscríbase para seguir leyendo
Este texto solo está disponible para suscriptores.