A partir de julio de 2006 –si hubiera entrado en vigor el Decreto de regulación de las terapias naturales postulado en Cataluña- los profesionales que venían practicándolas en esa comunidad hubieran quedado legalmente reconocidos. Pudo ser pues el punto de partida para regular por fin a nivel nacional la práctica de estas disciplinas, algo que se debió al impulso político de la entonces Consejera de Sanidad de la Generalitat, Marina Geli, quien supo soportar las presiones de los colectivos sanitarios -principalmente médicos y fisioterapeutas- para sacar adelante el decreto regulador. La nueva norma pretendía reconocer a los terapeutas la posibilidad (...)
Suscríbase para seguir leyendo
Este texto solo está disponible para suscriptores.