El caso de las personas hemofílicas que murieron en España hace unos años por Sida y hepatitis al estar contaminada la sangre que recibieron se reabriría en 2007. De hecho un juzgado de Madrid tomaría declaración a Regina Revilla -Directora General de Farmacia en ese momento- con motivo de la querella interpuesta por los padres de dos hermanos fallecidos por esa causa. Se calcula que unas 1.800 personas resultaron infectadas por el virus de la hepatitis C tras utilizarse hemoderivados fabricados con plasma sanguíneo contaminado y no hacerse las pruebas de testado necesarias muriendo cientos de ellos. Y la Administración (...)
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